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ARM SUDAMERICANA

ARM SUDAMERICANA

El objetivo de ARM es proteger su ministerio

Es de madrugada, poco a poco los jóvenes y adolescentes fueron llegando a la Iglesia Adventista y se prepararon para embarcar en un autobús estacionado frente al templo. Desde dentro de los autos, los padres que acaban de dejar a sus hijos con sus manos se despiden diciendo “chao”, otros susurran algunas palabras y consejos. Algunos ya se van, otros esperan la salida del autobús.

El motor del autobús está encendido y sus asientos comenzaron a ocuparse. El vehículo llevará el Club de Conquistadores al tan soñado Camporí. Claro que el grupo está bien acompañado por los líderes del club, que permanecen atentos y solícitos. Algunas horas de viaje crean oportunidades para conversaciones, alabanzas, dormir un poco, juegos y risas. Algunos hasta aprovechan el tiempo para finalizar la lectura de un libro, mientras otros prefieren ponerse los audífonos y disfrutar un poco de música. Al fin, emprendieron el camino. 

Todo está tranquilo. Sin embargo, cualquier viaje, por más planificado que esté, puede transformarse en una pesadilla. Después de algunos kilómetros, en la dirección opuesta, un automóvil particular a alta velocidad intenta pasar a otro vehículo con una maniobra inadecuada. El conductor se desespera. A fin de evitar un accidente, gira el volante como si fuera un remolino y el autobús sale de la ruta sin control, y con intensidad choca en un barranco. Resultado: por lo menos doce conquistadores heridos y tres en estado grave. El impacto fue demasiado fuerte.

Gracias a Dios, no hubo muertes. Con mucha prudencia, el Club de Conquistadores había contratado el seguro para todos los miembros que viajarían, tanto el Seguro Anual para los participantes del Club, como el Seguro de Campers para el equipo de apoyo. De esa forma, hubo asistencia para el socorro médico, además del reembolso de los gastos. Pocos días después, todos los conquistadores estaban totalmente recuperados. El susto pasó, y el viaje que tuvo que ser postergado, ahora tiene una nueva fecha. El seguro para el nuevo viaje, claro, fue el primer asunto en concretar. 

Pero ¿si el Club de Conquistadores no hubiera hecho el seguro? Además de todo el inconveniente que la situación les produjo, ¿quién asumiría las consecuencias financieras del accidente? ¿Quién asumiría los gastos financieros de asistencia médica?

Pasar por una situación semejante es desesperante. Pasar por una situación semejante sin recursos, peor todavía. Por eso, si usted aún no se detuvo a pensar al respecto, es hora de evaluar la importancia del seguro y de la protección a su iglesia, para su Club de Conquistadores o de Aventureros, para su grupo Joven o de más edad, para los líderes, los miembros, el templo y para los equipos que se utilizan durante los cultos. Después de todo, la precaución es señal de responsabilidad y debe tomarse muy en serio. 

En la siguiente lista, usted comprobará algunos beneficios de contratar un seguro o protección a ARM:

  • Tranquilidad

Nadie puede prevenir un robo o un accidente. Quien pasa por eso muchas veces se queda sin reacción o no sabe exactamente cómo proceder. En caso de siniestro, o sea, en caso de un acontecimiento que resulta en una pérdida o perjuicio, la protección que se ofrece a las iglesias y el seguro a los miembros, garantiza el reembolso en caso de que haya alguno de esos casos indeseados.

  • El mejor costo beneficio.

ARM es una gestora de riesgos. ARM es quien hace la negociación con las aseguradoras a fin de ofrecer a las iglesias la mejor cobertura y precio disponibles.

  • Inversiones conservadas

En caso de que los aparatos de sonido de su iglesia sean robados, por ejemplo, la iglesia recibirá el reembolso sobre el valor de la reposición del equipo robado, de acuerdo con los límites de la cobertura contratada. ¡Imagine cuánto tiempo extra necesitaría la iglesia para juntar el valor necesario para comprar otro equipo de sonido! Ese perjuicio puede evitarse.

  • Personalización

Cada iglesia posee sus propias características y necesidades. En la contratación de un seguro o protección, la iglesia puede optar por las coberturas que mejor lo atienden. 

  • Atención humana

“¡ARM es como el corazón de una Madre! ¡Sí! Esa expresión la escuchan muchos encargados de la atención. Los analistas y los que atienden ARM saben que las iglesias que abren un siniestro o incidente están pasando por una situación adversa y buscan recibir una atención de la mejor forma posible.

ARM entiende que las iglesias poseen un ministerio. Proteger ese ministerio es el objetivo de ARM, para que las iglesias puedan mantener su mirada en lo principal: la predicación del evangelio. 

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