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ARM SUDAMERICANA

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Mayor que la suma de las partes

¿Se ha preguntado cómo está organizada la Iglesia Adventista del Séptimo Día? ¿Por qué tenemos la estructura corporativa y el modelo de gobierno que tenemos? Es esencial comprender cómo nos conducimos siendo una entidad corporativa mundial y nuestro papel como individuos a medida que gerenciamos riesgos y avanzamos en la misión de la Iglesia Adventista.

Por qué y cómo

Espero que usted esté familiarizado con la historia de nuestra iglesia, ya que es fundamental para entender por qué estamos aquí y cómo estamos organizados hoy. La historia de nuestra iglesia se remonta a principios de 1800 como un movimiento, cuando un grupo de líderes, principalmente jóvenes, descubrió y compartió nuevas creencias de las Escrituras.

Durante muchos años, ese movimiento estuvo formado solo por pequeños grupos esparcidos por el norte de los Estados Unidos. Eventualmente, sin embargo, inspirados por la gran comisión de Cristo de “ir y hacer discípulos” (Mateo 28:19, 20), esos grupos reconocieron la necesidad de organizarse. Esa estrategia organizativa permitiría que ellos compartieran esas verdades bíblicas esclarecedoras de manera más eficaz, mostrando a mayor cantidad de personas cómo encontrar libertad, cura y esperanza en Jesucristo. 

Las presiones por algún tipo de organización formal crecieron en respuesta a varias necesidades: autorizar y remunerar a ministros, una entidad legal para obtener el título de propiedad y un nombre para identificar y unir grupos de creyentes dispersos. Uno de los primeros pasos para la organización formal fue el establecimiento de una editora en 1855.

En una reunión al final de 1860, delegados representando grupos de creyentes en todo el norte de los Estados Unidos se reunieron y concordaron con el nombre “Adventistas del Séptimo Día”. El mismo mes fue formada la Asociación de Michigan junto con otras siete asociaciones locales establecidas en 1862. 

En 1863, los representantes de todas las asociaciones locales se reunieron en Battle Creek y organizaron la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día. En 1900, la iglesia había superado su estructura organizacional original. Se necesitaba con urgencia un cambio. En 1903, una nueva estructura intermediaria, las uniones, fueron insertadas entre la Asociación General y las asociaciones locales. Un cuarto nivel administrativo, las divisiones, fue añadido de 1913 a 1918. Esa secuencia de organizaciones cada vez mayores todavía hoy forma parte de la estructura denominacional, la iglesia local; asociación local; unión; y Asociación General con sus divisiones. 

 “Esta denominación recién organizada unida con el propósito de compartir cómo una comprensión más profunda de las Escrituras no solo nos prepara para la eternidad con Cristo, sino también para vivir vidas más abundantes aquí y ahora”.

 “A medida que la Iglesia Adventista del Séptimo Día continuaba difundiéndose por los Estados Unidos, los primeros líderes de la iglesia sabían que los mensajes del advenimiento de los tres ángeles deberían compartirse también en todo el mundo. Ellos no se contentaron con quedarse en sus “zonas de confort” y comenzaron a hablar seriamente sobre el trabajo misionero. El primer misionero adventista fue J. N. Andrews. Él fue seleccionado para ir a Inglaterra y Suiza en 1874 para ayudar a los líderes de la Iglesia Adventista de allá. Finalmente estableció la impresora adventista en Basel, Suiza”.   

“Elena de White también viajó a Suiza, Sudáfrica, Sudamérica, Pacífico Sur y Australia. El mensaje del advenimiento se esparció rápidamente a medida que los misioneros trabajaron en estrecha colaboración con las editoras y reunieron equipos para analizar diferentes áreas y distribuir literatura. Varias de esas áreas comenzaron a escribir a la Asociación General para solicitar más misioneros”.

Así, con el establecimiento de la estructura se atendieron las necesidades de una misión en crecimiento y expansión. 

Cómo funciona

Nuestra iglesia comenzó con una forma representativa de gobierno y así continúa hasta hoy. El modelo está orientado por sus constituyentes, lo que significa que los miembros de cada organización tienen un papel en la toma de decisiones de esa organización. 

La forma local de gobierno (una reunión de la iglesia local), se realiza cuando los líderes, como ancianos, diaconisas, líderes de conquistadores, ministerios infantiles u oficiales de seguridad, son seleccionados para servir en funciones específicas de la congregación de la iglesia local. 

Las iglesias locales forman el grupo constitutivo de la asociación, y los delegados de esas iglesias locales son seleccionados para elegir a los líderes de su asociación en una reunión llamada reunión constitutiva. Los delegados de un grupo de asociaciones eligen a sus líderes de uniones. Las uniones son las unidades de miembros de la Asociación General. 

Para facilitar la coordinación y supervisión más eficientes, la Asociación General estableció trece sedes regionales conocidas como divisiones. Los líderes de la Asociación General y de División son elegidos cada cinco años en una sesión de la Asociación General. Durante este tiempo, los delegados de la Sesión de la Asociación General también alteran los documentos de gobierno de la iglesia. Ellos también consideran enmiendas, si las hubiera, a las Creencias Fundamentales de los Adventistas del Séptimo Día y al contenido del Manual de la Iglesia. 

 La iglesia fue bendecida en gran parte por su organización, y en esta estructura recibe orientación como también mantiene la coordinación entre sus constituyentes. 

¿Cuál es mi función?

La respuesta a esta pregunta puede variar dependiendo del llamado que usted recibió actualmente para servir en nuestra iglesia. Aun así, en último análisis, cada uno de nosotros es miembro de una iglesia local, y eso conlleva la responsabilidad de participar de nuestra forma representativa de gobierno. Esta es nuestra voz y la forma como nuestra iglesia continuará difundiendo la Palabra de Dios. 

Cada uno de nosotros también debe comprometerse a llevar adelante nuestras áreas de responsabilidad dentro de la estructura organizacional, el gobierno y las políticas de nuestra iglesia. Nuestra estructura de iglesia y administración crean semejanzas en como operamos. Mi papel es entender nuestra iglesia, su gobierno, política, códigos de conducta, etc. y defenderlos al conducir la misión colectiva de nuestra iglesia. 

Comprender y participar de nuestra iglesia debe estar acompañado por un aprecio por el tamaño y la naturaleza de la organización en la que sirvo. Con frecuencia, percibimos con preocupación que, aun cumpliendo una función en la iglesia local, estamos participando de una organización con recursos considerables y mantenidos en expectativas elevadas en nuestra sociedad. 

¿Por qué eso es importante hoy para manejar los riesgos?

Nuestra iglesia nunca enfrentó más desafíos que hoy con relación a responsabilidades y acciones judiciales consecuentes de nuestra misión. Eso significa que cada uno de nosotros debe familiarizarse y hacer su parte dentro de la administración establecida de nuestra iglesia. 

 Juntos somos mayores que la suma de nuestras partes. Desde nuestro comienzo humilde en la década de 1860 hasta: “El final de la década de 1870, el número de miembros adventistas se triplicó, pasando de 16.000 miembros. En 1901, había 75.000 miembros en todo el mundo, y la Iglesia también había establecido dos facultades, una facultad de medicina, 12 escuelas secundarias, 27 hospitales y 13 editoras”.

Hoy, nuestra Iglesia tiene 86.000 iglesias, 8.515 escuelas, 527 hospitales y clínicas y 59 casas publicadoras y, lo más importante, más de 21 millones de miembros. Ese crecimiento es el resultado directo de la bendición de Dios a nuestra Iglesia. 

Cuando nuestros primeros líderes de la Iglesia formalizaron nuestra denominación, lo hicieron con la intención de predicar el evangelio. Ellos implementaron la estructura y la administración de la iglesia para orientar este trabajo. Esta estructura y gobierno no deben verse como un obstáculo al ministerio. En lugar de eso, es un recurso que permite que nuestra Iglesia sea mayor que la suma de nuestras partes, actuando con responsabilidad y seguridad en nuestros respectivos territorios. Hoy, nuestro compromiso personal con las creencias, estructura y administración de nuestra iglesia se basa en la visión de los primeros pioneros. 

Creo que nuestra estructura corporativa, administración y políticas definen cómo debemos conducirnos para apoyar nuestra misión. “Id y haced discípulos” (Mateo 28:19, 20). “Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos” (Mateo 19:14). “Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos” (Lucas 6:31).

Como gerente de riesgo de nuestra iglesia, me gusta recordar el mandamiento de Cristo de ser buenos mayordomos y ciudadanos en la tierra. “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo” (Lucas 10:27). Si amamos a nuestro prójimo como a nosotros mismos, naturalmente tomaremos decisiones acertadas sobre como conducir el ministerio con seguridad. 

Adventist Risk Management, Inc. (ARM) tiene el orgullo de colaborar con los líderes de la Iglesia y los miembros laicos para promover la seguridad y minimizar el riesgo en todos los niveles de la organización de nuestra Iglesia.

Texto original: https://adventistrisk.org/en-us/safety-resources/solutions-newsletter/2020/december/nad-greater-than-the-sum-of-our-parts

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