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ARM SUDAMERICANA

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Verano: las precauciones con los niños deben redoblarse

Los pediatras explican que, a partir de los cuatro meses, es posible llevar a los bebés a la piscina.

A pesar del diferente inicio de año por el cual estamos pasando por causa de la pandemia, el verano y el tiempo de vacaciones exigen precauciones con los pequeños. Y cuando la temperatura sube, la piscina y la playa son lugares muy buscados. Además de los cuidados debido al coronavirus, quien tiene niños menores de cinco años debe prestar atención redoblada cuando se trata de la exposición al sol.

Los pediatras explican que, a partir de los cuatro meses, es posible llevar a los bebés a la piscina, siempre acompañados por un adulto y en horarios alternativos (antes de las 10:00 o después de las 16:00, para protegerlo de los efectos nocivos del sol). Interactuar con el agua del mar solo es recomendado a partir de los 12 meses, y también se aplica la misma recomendación de horarios alternativos, y no olvidarse del protector solar.

Como la piel del bebé es más fina que la de los adultos y el espacio entre sus células es más grande, lo que facilita la absorción de sustancias y la pérdida de agua con más facilidad, el protector solar solo debe ser usado después de los seis meses. Así evitamos irritaciones, alergias e incluso intoxicaciones. Los productos indicados son los que son hechos para niños, sin colorantes u olores fuertes. Opte por los dermatológicamente testeados y por los que tengan protección UVA y UVB.

Solo lleve al bebé al sol antes de las 10:00 o después de las 16:00. Además del protector solar, es importante pensar en las barreras físicas para proteger a los pequeños, como sombrilla, sombrero/gorra y camisetas. También es importante ofrecer líquidos con frecuencia para evitar que el niño sufra deshidratación.

El sol en horario específico es importante para que una sustancia conocida como colecalciferol, que está adormecida en la piel, se active y se transforme en vitamina D en el organismo. Algunos minutos por día son fundamentales, pues la vitamina D es importante para la formación y desarrollo de huesos y dientes.

La arena de la playa es otro ítem que merece atención. Aunque esté prohibido el ingreso de los perros y los gatos a las playas, no hay suficiente fiscalización y los desechos de estos animales pueden ocasionar enfermedades en la piel. Además de eso, los niños pequeños tienen la costumbre de llevarse todo a la boca.

Al circular por vestidores, áreas de recreación en la piscina o incluso en la playa, el niño siempre debe estar calzado. A la hora de secar a los pequeños, preste atención a los dobleces de la piel, las regiones entre los dedos de las manos y de los pies que deben quedar bien secas.

Las horas prolongadas al sol y la falta de ingestión de líquidos lleva a la deshidratación y causa insolación. Los niños con insolación suelen presentar fiebre, cansancio, falta de aire, vómito, diarrea y disminución de orina. Si presentan estos síntomas, comience la hidratación en casa, antes de ir al pediatra. La vieja receta del suero casero (1 vaso de agua para 1 cuchara sopera de azúcar y 1 cuchara de postre de sal) es fácil de hacer en cualquier lugar.

La dermatitis del pañal empeora durante el verano. Eso ocurre porque los niños transpiran, el lugar del pañal ya es más húmedo, y como los pequeños se mueven, generando fricción, la irritación en la piel es casi inevitable. Además de cambiar el pañal con frecuencia, varias veces al día, los pediatras recomiendan dejar a los niños sin ellos durante los días más calientes para airear el cuerpo. También es importante evitar el uso de toallitas húmedas.

Para prevenir las intoxicaciones alimentarias, evite los alimentos listos, fritos o que contengan huevo, mayonesa, manteca. Cámbielos por alimentos frescos, como frutas de estación, jugos naturales y vegetales, siempre bien lavados. Lo ideal es no consumir productos en la calle o vendidos en la playa. Si no hubiera opción, es necesario saber la procedencia y optar por alimentos menos perecibles, como galletas saladas y galletitas, por ejemplo.

Y es bueno volver a decirlo: no subestime al nuevo coronavirus. Siga atento a las normas actuales de salud, no provoque ni participe en aglomeraciones. Use el buen sentido común y si usted evalúa que la mejor alternativa es divertirse en casa, no se complique y no se culpe. Quédese en casa.

Referencia: JULIA DINOFRE / https://jtv.com.br/valinhos/verao-os-cuidados-com-as-criancas-devem-ser-redobrados

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